| Atlanta, Georgia; taller mecánico; noche. |
[24 Jan 2011|12:03am] |
Guardé las herramientas con las que había estado trabajando durante las últimas horas y me sequé el sudor de la frente con el reverso de la mano. Mi tio no solía pedirme que me quedara después de haber cerrado, pero un amigo suyo necesitaba su coche arreglado para mañana temprano, y como le conocía bastante bien y sabía que a él le habría dado palo decírmelo, yo mismo me ofrecí voluntario para acabarlo esta noche.
Alcé la vista hacia el reloj de la pared y vi que pasaban unos minutos de las once y media. Esperaba que Luke me hubiese hecho caso y hubiese pedido algo para cenar tal y como le dije cuando le llamé antes, aunque él fuese el mayor y más responsable, lo cierto es que le gustaba molestarme bastante. Negué con la cabeza y me quité la camisa de trabajo para luego mojarme un poco la cara en el fregadero del fondo, cogí otra limpia y me vestí de nuevo, cuando me pareció escuchar un ruido a mis espaldas. Me giré frunciendo el ceño y distinguí una sombra a través de los cristales de la puerta. Parecía alguien que miraba hacia dentro pero no me dijo nada ni tampoco hizo movimiento alguno.
- Está cerrado. - dije en voz alta dando unos pasos hacia la puerta, pero la persona seguía allí inmóvil - Está cerrado. Me oye? CE-RRA-DO. - enfaticé sílaba por sílaba a ver si así reaccionaba pero tuve la misma suerte, resoplé y cogí mi mochila y las llaves y me dirigí hacia él para salir fuera con él y dejárselo claro - Hay que joderse...
No pude llevar mi idea a cabo porque ahora era yo el que se había quedado inmóvil tras ver lo que realmente había al otro lado del cristal. Era una persona, sí, pero le faltaba media mejilla como si algún animal se la hubiera mordido y arrancado de cuajo. Su mirada tampoco era normal, sus pupilas inyectadas en sangre estaban fijas en mí, mientras que de su boca totalmente abierta salía un gemido que hacía que mi corazón se acelerase cada segundo que pasaba. Y de repente, como si algo se activara dentro de él, comenzó a romper el cristal que nos separaba; lo golpeó una y otra vez mientras yo miraba a todos lados buscando algún sitio por donde escapar. La criatura consiguió entrar por fin en el taller y vino directa hacia mí, alargué el brazo hasta la mesilla de herramientas y cogí una remachadora con la que le golpeé fuertemente en el brazo. Su muñeca se desprendió, pero no pareció importarle lo más mínimo porque volvió a intentar abalanzarse sobre mí, le aparté de un empujón y sin pensármelo dos veces tomé las llaves del coche del amigo de mi tio antes de que esa cosa volviese a por mí.
Corrí hacia la puerta del conductor y entré en el coche, colocando las llaves lo más rápido posible en el contacto y puse el coche en marcha, justo en el momento que la criatura dio un golpe en el cristal. Aceleré rompiendo otro trozo de la puerta y me incorporé a la carretera sin frenar lo más mínimo, con el corazón latiéndome a mil por hora y sin volver la vista a lo que había dejado atrás.
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| Detroit,Michigan | carretera de la ciudad | tarde |
[23 Jan 2011|11:26pm] |
Me habían mandado a repartir un pedido tres calles más atrás de donde se encontraba la pizzeria, la verdad es que las calles eran bastante largas y también hacía bastante frio, llevaba bastante prisa encima ya que cuando entregara estas pizzas podría irme a casa con mis hermanas, le prometí a Trish que me pondría a pintar con ella.
Aparqué en la acera de enfrente y crucé con las pizzas hacía el edificio donde tenía que entregarlas, cuando estuve en el llamé al timbre, nadie contestaba. Insistí par de veces, no podía creer que me dejaran votados con el pedido en la mano, suspiré par de veces hasta que noté que la puerta del portal estaba mal cerrada así que empujé y entrando lentamente subí hacía el piso que era y llamé al timbre.
- Serán cabrones..- dije en voz baja mientras daba pequeños brinquitos esperando que me abrieran.
A los segundos escuché unos gemidos, me quedé mirando la puerta extrañado pero enseguida percibí que no eran los típicos gemidos a los que estaba acostumbrado, estos eran de dolor, como si se estuvieran muriendo, escuché como llegaban hasta la puerta de la casa, yo me hacía para atrás cada vez que notaba que estaban más cerca, cuando estubieron lo suficientemente cerca de la puerta se escucharon los gemidos muchos más fuerte y otros ruidos como si estuvieran arañando la puerta y dándose cabezazos contra ella. No aguanté y tirando la pizza salí corriendo hacía la moto para irme a fondo hacía la pizzería a contar lo que había pasado.
No me dio tiempo a llegar ya que cuando estaba acercándome vi como estaban despejando de las casas, llevando a la gente en pequeños coches, cuando lo vi di marcha atrás y fui a toda velocidad a casa a por Christine y Trish.
- ¿¡Trish!?, ¿¡Christy!?.- grité buscándolas por toda la casa.- ¿¡Kathy!?.
No obtenía respuesta, me puse las manos en la cabeza mientras miraba de arriba a abajo la casa, no estaban. Salí corriendo a ver si estaban por la calle o alguien sabía algo de ellas, hasta que vi a Frank, el vecino, que iba a meterse en un coche con su familia, estaba bastante apurado.
- ¡FRANK!.- grité acercándome hasta el para que no arrancara.- ¡Frank! ¿¡Has visto a Trish y Christy!?.- exclamé intentando recuperar el aire que había perdido con todo este agetreo.
- Se las llevo la amiga de tu tía Kathy.- respondió mirándome preocupado.- Nos estan llevando a todos a Atlanta.
- ¿A Atlanta?.- pregunté mientras miraba a toda la gente que se estaba marchando en sus coches.- ¿Por qué?.
- No lo sé, no quieren decirnóslo pero parece grave.- respondió Frank señalando hacía su coche.- Vamos Griffin entra, te encontrarás con tus hermanas allí, corre.
No lo pensé dos veces y me metí en el coche rápidamente, ni siquiera volví a entrar a casa para coger más ropa o objetos que pudieran hacerme falta, sólo pensaba en como estarían mis hermanas y mi tía, si habían llegado bien y que había pasado para que nos mandaran a todos allí.
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| Atlanta, Georgia // Calles de la ciudad // Tarde |
[24 Jan 2011|12:21am] |
Acababa de terminar las clases de por la tarde y estaba ya volviendo hacia casa. Me acababa de sonar el móvil, avisándome de que tenía un mensaje nuevo. Era Jake, mi hermano, confirmándome de que el próximo fin de semana se iba a venir a pasar unos días aquí, a Atlanta. La verdad es que me alegraba y mucho de que viniera a hacerme una visita, ya que hacía mucho que no le veía (y eso que vivimos relativamente cerca) y entre las clases y las interminables llamadas de mi madre recordándome constantemente que si quería que podía volver a Augusta, que no hacía falta que estudiara fuera de casa ni tampoco algo que según ella tenía un futuro laboral muy complicado. ¡Y eso que ella estudió lo mismo a mi edad!
Me adentré en un callejón que tenía que cruzar para poder llegar de una manera más rápida a casa si no quería dar un buen rodeo. Y tenía demasiadas ganas de llegar a casa para descansar como para dar toda la vuelta, la verdad. En eso oí un ruido como de alguien quejándose, por lo que me giré. Quizás alguien necesitara ayuda, quien sabe.
- ¿Hola? ¿Hay alguien?
No veía a nadie, así que supuse que sería un ruido de cualquier cosa. Volví a darme la vuelta y me encontré de frente un ser totalmente desfigurado, alargando un brazo como para intentar rozarme, agarrarme o vete a saber qué. Pegué el mayor grito jamás imaginado a la vez que me volví a girar una vez más y salía del callejón por el mismo sitio que había entrado, corriendo a una gran velocidad. ¿Qué carajo había sido eso? ¿Me estaba volviendo majara o qué? Después de varias calles casi desiertas corriendo paré, agotada. No sabía donde estaba, lo único que sabía era que tenía un miedo horrible.
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