| Hillsdale, Illinois; casa de Donna; mañana |
[03 Nov 2011|08:44pm] |
Había ido a casa de Donna tal y como había decidido la noche anterior; no me hacía demasiada gracia que hubiese otro vampiro en Hillsdale del que desconocía sus intenciones, y mucho menos gracia me hacía que tuviera a los Robertson bajo control mental. Quizá a Donna se le ocurriera algo para hacerle hablar, después de todo ella era la de las ideas geniales y yo el que las llevaba a cabo.
Entré por la ventana por la que siempre solía colarme y vi como la casa estaba completamente en silencio, salvo por el sonido de agua cayendo que venía desde el piso de arriba. Subí las escaleras ladeando una sonrisa y me dirigí hasta el cuarto de baño para comprobar mis sospechas de que Donna estaba dándose una ducha. Me autofelicité para mis adentros por haber decidido venir tan temprano y entré con cuidado de no hacer ruido, mientras observaba la silueta de Donna a través de las cortinas y me senté en el inodoro. Me humedecí los labios cruzándome de brazos e hice el torso un poco hacia atrás, para finalmente esbozar una gran sonrisa y apartar la vista hacia el frente.
- Iba a decirte que dejaras todo lo que estabas haciendo porque tenía algo importante que contarte, pero supongo que puede esperar.
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