| Hillsdale, Illinois; motel; noche. |
[13 May 2012|04:31pm] |
Hacía como una hora desde que llegásemos a Hillsdale, el pueblo al que nos habían traido las coordenadas del misterioso mensaje que le llegó a Derek. Me había informado del lugar antes de venir y la verdad era que este sitio tenía un historial bastante limpio en la actualidad sobre lo que a vampiros se refería. Era cierto que años atrás se habían registrado varios incidentes a causa de estos seres, pero desde la caza masiva contra ellos que había surgido en todo el estado de Illinois durante el año 1816, no había vuelto a suceder nada extraño en la zona.
Aún así no me opuse a venir para investigar a qué se debían aquellas coordenadas, sobre todo porque mi amigo parecía tener una corazonada sobre este trabajo, además de una gran fe ciega en la persona que le envió el mensaje, fuese quien fuese. Nos habíamos instalado en una habitación de motel del pueblo, como siempre hacíamos, y empecé a vaciar la mochila sobre la cama mientras Derek se ponía a lo suyo limpiando su inseparable ballesta. Al sacar el móvil de la mochila me quedé un momento observándolo, cavilante. Tenía la costumbre de llamar a mi hermano siempre que comenzaba un caso nuevo, ya fuese porque sus palabras siempre me daban seguridad, porque quería saber también qué tal le iba a él en sus casos, o porque si al final el trabajo se torcía al menos habría hablado con él por última vez.
Apreté los labios y alcé la vista hacia Derek enseñándole el móvil para que supiera que iba a cumplir con mi ritual, salí de la habitación sin decir nada y marqué el número de Dean esperando que contestase al teléfono.
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