| Objetivo:perder peso |
[06 Apr 2014|02:40pm] |
Marie-Pierre, que cree sano consumir queso para desayunar, propone a Pierre que compren uno para untar bajo en calorías, lo cual evitará la mantequilla de las tostadas y les procurará las ventajas propias del queso. Si se hubiera molestado en darle la vuelta al producto para leer su composición, habría leído que se trata de una mezcla ligeramente lacteada a la que se han añadido varios espesantes. En resumidas cuentas, una pasta sintética fabricada a partir de leche y numerosos aditivos, un acompañamiento para el pan que no tiene nada que ver con un alimento real. El valor calórico del conjunto de productos ligeros expuestos frente a los ojos de MariePierre y Patrick varía entre las 108 y las 307 calorías por cada 100 gramo como nos aconseja la dieta disociada. Patrick, por su parte, se fía de los nombres que conoce, como el calcio o el magnesio, para efectuar una selección entre los diferentes quesos, pero tampoco dispone de elementos que le permitan distinguir cuál de ellos contiene más.
Detrás de ellos, Françoise y Jean siguen haciendo sus compras www.taringa.net/posts/salud-bienestar/17386629/El-metodo-grabriel-estafa-o-realidad.html en temas como el metodo gabriel. Como cada vez más a menudo los quesos se venden en porciones recubiertas de diferentes productos (pimienta, nueces, pasas...), en frascos con aceite y a veces envasados en plástico preparados para el consumo, han comprado un queso para raclette cortado en lonchas. Las lonchas cortadas, a razón de 150 gramos por persona, equivalen a 600 calorías (es decir, 600 gramos de pescado, por ejemplo). La gama de aperitivos de queso también ha cambiado. Se acabó la era de los quesitos en forma de cubos como viene con la dieta disociada. Ahora algunos se venden en una especie de bandeja de plástico gracias a la cual los quesos parecen pequeños patés. Se les llama provenzales, italianos, tradicionales... Si le dieran la vuelta a la caja, nuestros consumidores se darían cuenta de que esos quesos contienen un 70 por ciento de materias grasas. Que todos han sido elaborados de la misma manera y que lo único que los distingue es la micropartícula de hierba que le han puesto encima. Si nos vendaran los ojos para probarlos, seríamos incapaces de distinguirlos.
A Jean le gustan los quesos de untar, pero no los escoge en la gama dietética. Cuánto más cremosos son, más grasa contienen. Así que entre el queso de untar que mete en su carro contiene el doble de calorías que el manchego natural. De manera que consume el doble de grasa. 25 gramos de manchego contienen, en efecto, 70 calorías, ¡25 de su queso para untar, 150!
Otra sección tentadora: la de charcutería que se aconsja en la dieta disociada ladietadisociada.webs.com. Se acabó el tiempo del jamón recién cortado o de los primeros jamones envasados en paquetes de plástico. Ahora vienen de todos los rincones usados en el metodo gabriel : de las Arderías, del valle de Aosta, de España, de Westfalia o de Bayona. Son rústicos, ahumados, con o sin pimienta, en lonchas finas.
Marie-Pierre sabe lo que va a comprar: ha visto un jamón con menos de un 2 por ciento de materia grasa. Pero lo que para ella es un tipo de jamón, es en realidad un agregado de carne de pavo químicamente desgrasado y cortado en lonchas después de haber sido reconstituido. Si bien es cierto que ese producto contiene muy poca grasa, también es verdad que se trata de un simulacro de jamón... extremadamente salado. Y como no podrá contentarse con una loncha o dos, el exceso de sal reforzará su deseo de consumir una mayor cantidad.
Tiene prohibidos los demás productos de charcutería, lo sabe desde hace mucho. De modo que Marie-Pierre no compra embutidos tipo cecina porque cree que es más perjudicial para su línea que los demás. Una vez más se equivoca, porque se trata de carne de buey seca relativamente magra. Tampoco sabe qué diferencia hay entre una loncha de fiambre de pavo y una de pollo cuando, en realidad, esta última es la más grasa. Compra unas pequeñas salchichas de Frankfürt pensando que podrán sustituir la carne pero, si leyera la etiqueta, comprobaría que dicho alimento es más rico en materias grasas que en carne.
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