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[05 Jan 2014|11:36pm] |
Anna había cumplido 5 años, ella y su madre se habían mudado a La Roque de Gogeac, Francia nada más haber cumplido los tres años de la niña. Tessa, que después de la muerte de Jude se sumergió en una profunda depresión, decidió dejar, con ayuda de su hermano Diégue, todo lo relacionado con Jude, tanto la casa donde vivieron juntos como todo el entorno del que estaba rodeada ella y la niña, de la cual él nunca llegó a saber de su existencia.
El día se presentaba lo más colorido que podía aparecer en Francia, el cielo sin nubes completamente azul, la hierba, que se extendía a lo largo de la casita donde vivían era verde y fresca, llegaba tan lejos que no se veía el final del precioso verdor que iluminaba la casa de los Laurent. Tessa estaba sentada en la hierba, leyendo un pequeño libro, mientras que Anna corría a su alrededor con una muñeca en la mano. Diégue se acercó lentamente y se sentó al lado de su hermana, observándola detenidamente.
- Tienes una llamada Ter. – empezó el hermano hablando con un francés cerrado. - ¿ Quién es? – comentó ella con una voz dulce, levantando la vista lentamente. - Es .. es John, Ter.
Tessa hizo una pausa, no había hablado con él desde hacía tres meses, pero él le recordaba mucho a Jude, después de todo era su mejor amigo, era como algo muy cercano a él, era.. un gran recuerdo, su gran recuerdo del chico al que amó a parte de su hija.
Notaba una gran angustia recorriéndole por todo el cuerpo, sabía que nunca podría superar lo de Jude, sabía que era su culpa por haberle abandonado, por no darle más tiempo, por no ayudarle a superar los difíciles obstáculos que estaba pasando, los problemas en los que se metía, se sintió tan culpable de huir egoístamente y aún se siente, después de todo lo que le amó.. y le ama, como pudo correr cuando justo más él la necesitaba, se odiaba, lo seguía haciendo, se odiaba a ella misma por haberle abandonado, a Jude, al amor de su vida, a su músico, al hombre que era el padre de su gran niña, al hombre con el que soñaba que fuera su esposo y su único hombre, él era y seguía siendo, todo para ella.
Se levantó sin comentar nada, caminando en zigzag hacia la casa, cogiendo el teléfono sin fuerza ninguna, sin responder, pero John sabía que ella estaba ahí sin ni siquiera haber escuchado su voz.
- Theresa.- empezó él.- Cuánto tiempo - Bastante Los dos hicieron una pausa, no sabían que decir, ni incluso John, quién fue el que llamó. - ¿Cómo estás Theresa? - Sabes como estoy John, y sé como estás tú.- comentó ella, con una tierna sonrisa en los labios.- agradezco que hayas llamado.. yo.. - Yo también me alegro de llamar, quería saber como estabas. - Estoy…estoy, simplemente estoy, ¿y tú? - Te copio el estado.- comentó el sonriendo.- ¿Y Anna?. - Anna está bien.- comentó ella también sonriendo, haciendo una pausa.- creciendo rápido… ¿y tus niños?. - Ya veo.- John rio tiernamente.- Delphine cumplió siete la semana pasada, George y David igual de llorones que siempre. - Y… - Tessa hizo una pausa, tragando saliva por lo que iba a preguntar.- ¿Y Jude?. - Jude..- John hizo una pausa.- Jude bien, ya duerme mejor por las noches y sólo quiere que lo coja yo, ¿no es genial?. - Lo es John.- sonrío ella.- besitos para Romy y los niños. - Igualmente Tessa, cuídate ¿de acuerdo?. - Lo mismo digo John.
Tessa se quedó junto al teléfono, colgándolo lentamente y cogiendo aire al mismo momento, intentando coger fuerzas para no derrumbarse de nuevo, estaba mejor que cuando pasó, y había mejorado muchísimo gracias a su hija en quién se aferró y su familia, pero aún así el tan sólo recuerdo o nombre de él la hacían venirse abajo.
Jude..
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