Inspiré hondo para luego ir normalizando mi respiración poco a poco, sentía un ardor en el pecho y de vez en cuando me venían unas punzadas agudas en el lado izquierdo, pero sobre todo, y lo que me parecía más extraño, era que notaba mi corazón latiendo. De nuevo. No recordaba mucho de lo sucedido desde que viajásemos a Rumanía ya que luego de aquello todo había sido muy extraño, era como si desde entonces mi vida se hubiese basado en pequeños flashes, como si alguien hubiese estado en mi piel mientras yo era sólo un simple espectador. Pero recordaba la trampa que me habían tendido Danny, Dougie y Tom. Cómo iba a olvidar aquello...
Abrí los ojos despacio, los párpados me pesaban y me sentía agotado, sin fuerza alguna para mover ninguna parte de mi cuerpo. Ví que estaba tumbado en una camilla con algunas máquinas a mi alrededor, y en mi brazo tenía inyectada una aguja como si fuese el suero de los hospitales, sólo que ésta contenía un líquido rojo oscuro. ¿Me estaban inyectando sangre? La verdad es que aquel sitio no tenía ninguna pinta de hospital, más bien era una especie de laboratorio. No pude pensar mucho más en ello porque de repente apareció por la puerta una mujer de cabello oscuro y ojos grises a la que pareció alegrarle enormemente el verme despierto.
-- "¿Qué me has hecho?" -- pregunté sin darle tiempo casi a que terminara de entrar, en el tono más serio que mi voz me permitía en aquellos momentos pero lamentablemente, sólo conseguí que sonara como un simple susurro y sin autoridad ninguna.
-- "Te he devuelto a la vida, Harry, eso es lo que he hecho. Así que, no sé tú, pero yo creo que deberías estarme agradecido." -- su voz denotaba algo de resentimiento pero a la vez no sonaba brusca, al contrario, era dulce y cálida. Vi como sacaba de una nevera una bolsa de lo que supuse era sangre y se giraba hacia mí con gesto apenado. -- "Ahora eres humano de nuevo, por eso te encuentras tan débil."
La observé en silencio asimilando lo que había dicho y noté como el débil y pausado ritmo de mi corazón se iba acelerando poco a poco. Había dicho que volvía a ser humano, ¿cómo era aquello posible? Bajé la vista hacia mi pecho y vi que una venda me cubría el lado izquierdo, justo donde debía de estar la herida de la estaca que me habían clavado Tom y Danny. La mujer pareció leerme el pensamiento y se acercó a mí para volver a hablar.
-- "Curar esa herida fue lo de menos, aunque seguro que aún notas algún dolor en la zona." -- dicho esto retiró la bolsa vacía que estaba conectada a la aguja que tenía en mi brazo y la reemplazó por la nueva, mirándome con una tierna sonrisa mientras ponía su mano sobre la mía. -- "Pudimos hacerte despertar de nuevo mediante una sencilla transfusión de sangre. Humana, por supuesto, el primer paso para tu completa recuperación. Una suerte que ese mánager suyo tuviera el mismo tipo de sangre que tú, ¿eh?"
Fruncí el ceño cavilando sus palabras, pese a aquella explicación aún seguía sin comprender cómo era posible que estuviese vivo de nuevo, suponía que debía ser por algo relacionado con que no fuese mortal del todo cuando los chicos me clavaron la estaca. No le comenté nada sobre aquello, ya que la mención sobre nuestro mánager y la alusión a que hubiesen acabado con él para hacerme la transfusión con su sangre me hizo pensar en otro detalle bastante parecido.
-- "¿Dónde están Tom, Danny y Dougie?" -- pregunté observándola con gesto serio, por una parte quería saber la respuesta, pero por otra tenía miedo de que no fuera del todo agradable. Nuestras miradas se mantuvieron fijas durante un rato hasta que la mujer decidió hablar de nuevo.
-- "¿Aún te preocupas por ellos? Tus amigos te mataron, Harry, ¿por qué deberían importarte?"
-- "Quiero saber dónde están." -- respondí tajante sin añadir nada más e ignoré las muecas de desprecio que hizo cuando les mencionó. Sí, ya sabía que ellos fueron los que acabaron con mi vida, pero por el hecho de haberme convertido en vampiro. Era lógico, yo también había asesinado a gente, así que no les culpaba en absoluto.
-- "Descuida, volverás a ser vampiro y podrás vengarte de esos mocosos. Para ello sólo necesitamos hacerte otra transfusión, aunque esta vez con sangre de uno de los nuestros." -- comenzó a decir en tono tranquilo de nuevo, asumiendo que yo debía pagarles con la misma moneda. La mujer se acercó más a mí y se puso a juguetear con algunos mechones de mi pelo mirándome fijamente a los ojos y volviendo a sonreír con aquel gesto tan tierno. -- "Eso sí, tu eres nuestro vampiro especial, así que no podemos inyectarte sangre cualquiera, debe de ser sangre de un vampiro del lugar donde fuiste convertido... Rumanía."
Me quedé helado cuando dijo aquello y aparté la vista sin mirar a un punto fijo, en aquel momento era como si todo a mi alrededor se hubiese nublado por completo. No quería ser vampiro otra vez, maldita sea, quería recuperar mi vida, a mis amigos... Maldecía la hora en que se nos había ocurrido ir a aquel club de striptease, aunque en realidad había sido idea mía y de Danny. Pero se suponía que iba a ser divertido, no que acabaría de esta manera.
Intenté moverme pero era inútil, seguía sin tener fuerzas suficientes. La mujer me dio un pequeño beso en la frente y se dirigió hasta la puerta, parándose en el marco de ésta y al girarse hacia mí por última vez pude apreciar un gran gesto de satisfacción en su fino y marcado rostro.
-- "Mañana por la mañana volverás a ser uno de nosotros, Harry. Tenemos grandes planes para ti..."
|