-- "Vamos... Vamos... ¡Arranca de una vez! ¡¡Vamos!!" -- llevaba ya varios intentos -fallidos- de que el coche se pusiera en marcha de una maldita vez. Quería dejar lejos aquella mansión e ir en busca de Dougie, porque sabía que esas cosas no podían haberle dado alcance. Tenía que aferrarme a eso, lo necesitaba, no podía soportar el pensar que le hubiese perdido también a él...
Di un golpe con el puño en el volante desesperado al ver que aquel vehículo no estaba dispuesto a colaborar, y justo entonces noté algo en los asientos traseros. Me quedé completamente inmóvil y agudicé el oido para, efectivamente, comprobar que había alguien más en el interior del coche y que, además, se estaba aproximando a mí. Dirigí la vista hacia el espejo retrovisor y noté como se me helaba la sangre al ver a una de esas criaturas devolviéndome la mirada, a la vez que mostraba con gesto amenazante sus colmillos finos y afilados. Vi sus intenciones de abalanzarse sobre mí pero me adelanté a su ataque dándole un codazo en la cara, algo que me proporcionó varios segundos para abrir la puerta y salir del coche lo más rápido que pude.
Sin pensar demasiado en lo que estaba haciendo, fui hasta la puerta trasera por donde estaba bajando la vampiresa y cargué con todas mis fuerzas contra ella. Escuché un crujido seco y seguidamente noté algo líquido resbalando entre mis dedos, levanté la vista despacio y descubrí que la chica estaba incrustada entre la puerta y el resto del coche. Solté un grito ahogado y retrocedí un par de pasos torpemente, tanto, que caí de espaldas al suelo. La puerta le había dado justo en el cuello causando el mismo efecto de una guillotina y su cabeza estaba ahora desprendida del cuerpo, la sangre fluía como si de un grifo abierto se tratase y mi corazón latía igual de rápido que el goteo de esa misma sangre contra el césped. Permanecí un rato mirando el cuerpo inerte de la criatura, aún en estado de shock. Mi respiración era entrecortada, me temblaba todo el cuerpo, y me extrañaba que aún no hubiese vomitado porque no recordaba haber sentido tantas náuseas en toda mi vida. Por fin me decidí a levantarme y di varios pasos de un lado a otro bastante desorientado, en realidad no sabía qué hacer ni adónde ir en aquel momento. Terminé dejando reposar mi espalda contra la pared del edificio y miré hacia el cielo sin poder evitar ponerme a llorar. Me sentía al límite de mis nervios porque habían sucedido demasiadas cosas en muy poco tiempo: Harry estaba muerto, sospechaba que Tom también porque le había escuchado gritar cuando salí del estudio, no sabía dónde estaba Dougie, y hacía sólo unos minutos había degollado a una chica. Aunque aquello último no tenía tanta importancia, al fin y al cabo ya había ayudado a matar a uno de mis mejores amigos. Después de eso estaba seguro que podía acabar con la vida de cualquiera...
Me llevé ambas manos a la cara secándome las lágrimas e inspiré hondo para tratar de calmarme. No pasó mucho tiempo hasta que escuché unas risas chillonas que reconocí inmediatamente y que provenían del bosque por donde había desaparecido Dougie. Maldije mi suerte al darme cuenta que sonaban cada vez más cerca y decidí entrar una vez más en la mansión para esconderme, tal vez así también descubriría lo que le pasó a Tom.
Crucé la entrada principal hasta las escaleras con cuidado de no ser visto, aunque sospechaba que la mayoría de ellas estaría fuera, sin embargo, comencé a notar como me ponía nervioso de nuevo. ¿Adónde iba a ir? Definitivamente había sido un error volver, pero aún estaba arrepintiéndome de aquello cuando distinguí una puerta detrás de las escaleras en la que nunca había reparado en todos estos días. La abrí despacio movido más por la curiosidad que por el sentido común, y vi ante mí unas escaleras que conducían a un piso más abajo. No tuve mucho tiempo para decidir lo que hacer ya que escuché un rugido aterrador que venía de afuera, seguramente las vampiresas habían descubierto el cadáver de su... ¿hermana? Mi única opción era bajar por aquel pasadizo antes de que entraran, cerré la puerta detrás de mí y me encaminé por las escaleras preparado para cualquier sobresalto. Pero lo cierto era que por mucho que me hubiese esforzado, nunca habría logrado adivinar la persona que me encontraría en la sala que había frente a mí.
-- "... Ha-Harry?"
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