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♔ ([info]heyjudd) wrote in [info]drunkwithapen,
@ 2012-09-28 17:38:00


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Mystic Tales 003 - Drake Holt & Nikolai Wesker

PERSONAJES: Drake Holt y Nikolai Wesker
NOTAS: Este drabble en tercera persona transcurre en diciembre de 1962, cuando Drake contaba con tan sólo 78 años y era un vampiro más bocazas e inexperto de lo que ya es ahora.
DISCLAIMER: Drake Holt es un personaje de invención propia mientras que el actor que le pone rostro, Garrett Hedlund, pertenece a él mismo ya le quisiera yo para mí. Nikolai Wesker es propiedad de Sylvie y el actor que le pone rostro es el perfecto Alex Pettyfer. Los gifs están hechos por mí.



Drake sintió como los párpados le pesaban y tardó unos momentos en conseguir abrir los ojos por completo, notando una fina película de carne seca que se desprendía de ellos mientras lo hacía. Escudriñó la habitación tratando de recordar dónde se encontraba, hasta que al intentar mover los brazos un pequeño ardor alrededor de las muñecas le refrescó ligeramente la memoria.

Estaba sentado en una silla frente a un barril que le llegaba a la altura del pecho. Sus muñecas permanecían sujetas a los reposabrazos de la silla por medio de unas esposas bañadas en verbena, al igual que el agua que contenía el barril. Por suerte, él no era tan sumamente vulnerable a esa hierba como el resto de vampiros de su edad, ya que hacía unos cuantos años que había empezado a beberla; al principio por pura curiosidad y -por qué no decirlo- estupidez, pero luego fue consciente de que aquello a la larga sería una ventaja de cara a sus enemigos.

Aunque aún le quedaba un largo camino para ser inmune a ella, como comprendió la noche anterior. Se había topado con tres cazadores a los que pensó que podía manejar; al fin y al cabo si era capaz de tumbar a uno podría apañarse con un par más, ¿verdad? Ciertamente, no. Después de capturarle, le habían atado y sumerjido la cabeza en aquel barril hasta que finalmente perdió el conocimento debido al dolor, pero por algún motivo que él desconocía, habían decidido dejarle con vida.

En ese momento la puerta se abrió y apareció un tipo canijo de mofletes sonrosados y mentón muy pronunciado, al que Drake había bautizado como Lenny. Siempre acostumbraba a ponerle nombres a los humanos con los que se cruzaba, porque a la hora de contar sus historias era más fácil referirse a ellos con nombres en lugar de "el tio del bar que me cargué" o "la chica tetuda de la que bebí". Le dedicó una sonrisilla enarcando una ceja a medida que el hombre se acercaba a él, hasta que bajó la vista a su mano y vio que empuñaba una estaca. Tragó saliva desviando la mirada de nuevo hacia el tipo y apretó los labios; nunca dejaría de sorprenderle como ese pequeño trozo de madera podía causarle tanto pánico — a él, que no se acobardaba ante nada. "Porque es lo único que puede hacer que desaparezcas de este mundo para siempre." se dijo para sus adentros.

– ¿Se te ha comido la lengua el gato, vampiro? – Lenny se percató del cambio en el rostro de Drake y ahora era él quien sonreía, divertido – Anoche estabas más hablador, ¿no? Aunque rozabas lo desquiciante, más bien.

– Eh, yo no tengo culpa de que mi vocabulario más que evidente superior al tuyo desquicie a tu pobre cerebro neandertal.

– Creo que no estás en condiciones de pasarte de listo. – respondió el hombre con aquel acento marcado que hacía pensar a Drake que era del sur, de algún pueblo bastante alejado de la civilización de hecho – O me veré obligado a utilizar esto...

Acercó la estaca al lado izquierdo del pecho de Drake ladeando una sonrisa de suficiencia e hizo una leve presión, haciendo que la respiración del vampiro se acelerase. Normalmente cometía actos suicidas, pero nunca pensó que moriría de una manera tan simple y mucho menos a manos de un paleto como Lenny. Pensó en Kyle, y un sentimiento de angustia le recorrió el cuerpo; no podía dejar a ese pequeñajo solo por el mundo. ¿Quién iba a protegerle si él no estaba? De repente se escuchó un grito horrible proveniente del cuarto contiguo y a continuación un golpe seco de algo que colisionaba contra la pared. Lenny retrocedió un par de pasos y miró con ojos desorbitados a Drake, como temeroso de que éste hubiese adquirido de repente poderes divinos y tuviera algo que ver con aquello.

– ¿Qué ha sido eso? – preguntó sin apartar la vista de él, y aunque trató de sonar firme, su voz delataba lo asustado que estaba.

– Santa Claus, que debió enterarse de que habeis sido niños malos y está bastante decepcionado. Mano dura es lo que os hace falta, sí señor.

Lenny se quedó mirando a Drake como si estuviese tratando de adivinar el significado oculto de aquella frase, aunque era más que obvio que no tenía ninguno. A menudo se preguntaba por qué los cazadores de vampiros tenían tan poco sentido del humor. Antes de que Lenny respondiese nada, escucharon un segundo grito pero esta vez acompañado de algo que se rasgaba, y entre más se prolongaba ese sonido más agudo era el grito. Drake percibió también gotas que chocaban contra el suelo, primero pausadas y luego constantes, y entonces un olor muy familiar y agradable le inundó el olfato. Sangre humana.

Advirtió que Lenny se puso alerta cuando no pudo evitar estremecerse debido al olor de la sangre y vio como agarró con más fuerza la estaca, nervioso. Encima iba a matarle un cazador inexperto, aquello ya era el colmo. Sin embargo, Lenny actuó de una manera muy extraña; se quedó paralizado con la vista fija en el frente temblando de pies a cabeza y emitía un ligero quejido agudo, respirando con dificultad. Drake se dio cuenta de que alguien estaba detrás de él, y al ver el hilillo de sangre que salía de la boca del cazador comprendió que aquella misteriosa persona le había atacado por la espalda. Lenny dio un pequeño espasmo antes de caer como un peso muerto al suelo -de hecho, lo estaba- y Drake pudo ver el aspecto de su, al menos por ahora, salvador. Era un chico que no parecía ser mucho mayor que él, por lo menos de apariencia, aunque evidentemente supo que se trataba de un vampiro muchísimo más experimentado. Tenía el pelo corto y rubio y ojos verdes, y observaba el cadáver de Lenny con tranquilidad pero a la vez con cierto entusiasmo — como alguien que está muy acostumbrado a hacer cierto tipo de cosas pero aún así sigue disfrutando con ello. Cuando el chico alzó la vista y miró fijamente a Drake, éste sintió una sensación parecida a la que había tenido al ver la estaca. No estaba seguro de si este tipo también le mataría a él, su expresión de maníaco y el hecho de que estuviera cubierto de la sangre de sus anteriores víctimas no ayudaba precisamente a pensar lo contrario.

– Quizá no fuese desencaminado en eso de que eres Santa Claus. Por la ropa roja y eso. Buen tinte, por cierto, nunca se me habría ocurrido.

Era algo que no podía evitar, bromear en cualquier situación. Sobre todo si temía por su vida como ahora mismo.

– Hablas demasiado. – el chico respondió en tono tranquilo, aunque realmente no parecía haberle importado el comentario de Drake, y en ese momento soltó algo que había tenido en la mano durante este tiempo. El corazón de Lenny. – ¿Nadie te ha advertido nunca que no debes meterte con adultos?

– Kyle, pero no suelo hacerle caso.

El chico le miró un momento sin expresión alguna en el rostro y finalmente apartó la vista sin decir nada al respecto, sacudiendo la cabeza. Drake apretó los labios y le observó mientras se desabotonaba la chaqueta ensangrentada y comenzaba a rebuscar por la habitación algo para reemplazarla. El tipo no era americano, lo supo por su acento, y se atrevía a decir que era inglés. Se le escapó una pequeña risita aguda al imaginarle con bombín y monóculo, lo que atrajo la atención del chico, y Drake carraspeó exageradamente dándose prisa por hacer conversación, antes de que se le ocurriera arrancarle el corazón también a él.

– ¿Cómo te llamas? Yo soy...

– Drake Holt el kamikaze, he oido hablar de ti. – le interrumpió sin ni siquiera mirarle – Eres un bebé aún, deberías tomarte las cosas con más calma si pretendes llegar a los cien años. Porque supongo que querrás hacerlo, ¿no?

Drake sintió un escalofrío cuando volvió a posar sus ojos en él con aquella mirada psicótica y por un momento dudó si su última pregunta sería una amenaza. Cada vez tenía más claro de que este iba a ser su último día en la tierra, sobre todo cuando el chico se acercó lentamente hacia él. Pero lejos de arrancarle algún miembro de su cuerpo, lo que hizo fue quitarle las esposas sin excesiva dificultad, a pesar de que aún tuvieran rastros de verbena. Drake parpadeó varias veces sin dejar de mirarle y agradeció el gesto con un asentimiento, respirando aliviado al comprobar que aquel vampiro no tenía intención de hacerle daño.

– Te he dejado a uno de esos cabrones medio vivo en la cocina, imagino que después de todo eso que te han hecho tendrás sed. – el chico se giró a seguir buscando algo decente que ponerse y finalmente eligió una camisa azul de botones que se ajustó a su cuerpo a la perfección. Drake se preguntó quién sería aquel tipo, qué edad tendría y cuánto tiempo le habría llevado el ser de aquella manera, prácticamente inmune a la verbena y con esa facilidad para destripar humanos sin ningún tipo de pudor. Como si estuviera leyéndole el pensamiento, el vampiro se giró y ladeó una sonrisa antes de hablarle de nuevo – Por cierto, mi nombre es Nikolai. Nikolai Wesker.



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