Me encontraba con mi amiga Tatia, la única persona que no le daba
miedo acercarse a mi, me hacía gracia por el hecho que todos los padres del pueblo alejaran a sus hijos de mi, ni siquiera había hecho nada... realmente malo.. bueno que yo creyera que fuera realmente malo, y ya estaban negando que pudieran incluso mirarme. Reí para mis adentros y me quedé mirando a Tatia, a sus grandes ojos marrones y como le importaba una mierda las órdenes que le habían dado los padres, amigos y hasta profesores. Yo nunca le haría daño a ella, era como yo, ella me entendía.
- Es un asco.- comentó mientras jugaba con su dedo índice por el suelo donde estábamos sentados.
Sonreí, me apoyé hacía atrás estirando mis brazos y ladeé la cabeza también estirando mis pies hacía delante, me quedé observándola mientras maldecía entre dientes, era graciosa cuando criticaba al
pijerío del pueblo.
- Son unas putas y ya está.- añadí.- no te comas la cabeza mientras ellas lo que hacen es ganarse la vida comiendo otra cosa.- sonreí inocentemente mientras ella asentía, sonriendo también.
Escuché que alguien subía por las escaleras, ladeé la cabeza hacía la puerta y vi al novio de Tatia parado en ella, arrugué la barbilla y me puse de pie después de ella. Derek, un pequeño chulo putas manipulador que nunca llegué a saber como Tatia había accedido a salir con él, pero por lo que me había dicho dejaría como más tardar mañana ya que no lo soportaba. Bye bye Derek.
- Tatia, vamonos.- dijo señalando las escaleras con la cabeza.
- Te dije que iba a pasar el día con Seth, Derek.- repuso ella de mala gana.
- Y yo soy tu novio y te digo que no, que no vas a pasar el día con Seth.
Me crucé de brazos y fruncí el ceño. pequeño hijo de puta.
- Y yo soy Seth y te digo que hará lo que le de la gana.- repuse yo, mirándole seriamente.
Derek se quedó mirándome, sorprendido, ya que nunca le había hablado o incluso mirado, y nervioso, ya sea por mi fama de misterioso y demás cosas que habrán dicho de mi los padres y el resto del pueblo, se lamió el labio inferior y me señaló con el dedo.
- ¿Disfrutándola,no?.- preguntó.- Como solo la puedes tener a pequeños ratos..
De pronto noté como el corazón me iba a mil por hora, como los celos me iban devorando lentamente y sus palabras me taladraban en el cerebro, nunca antes me había sentido así, nunca antes los celos se habían apoderado de mi, nunca, y este gilipollas estaba haciendo que me pusiera, a parte de celoso, con ganas de romperle la cabeza contra la mesilla de noche.
Me acerqué para
decirle algo, pero Tatia viendo mis intensiones se puso delante y mirándome con esos grandes ojos que tenía me habló en voz baja.
- Por favor...- susurró.- yo me encargo Seth, tranquilo.
La miré durante unos segundos y seriamente le miré a él después, mientras se la llevaba escaleras abajo y salían de la casa. Solté un grito y empecé a tirar todo lo que había en la mesa, después agarrándome el pelo con los dedos cerré bien los ojos y apreté bien los labios, intentando controlarme, intentando controlar el ataque de celos que sentía, no me gustaba esa sensación, no me gustaba esa pinzada en el pecho. Odiaba sentirme así.
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