Mónica González & Shawn Davis - Dead Inside

Era mi tercer cigarrillo y mi segunda taza de café, nunca me había entusiasmado el sabor pero era lo que necesitaba en este momento, eso y paz, tranquilidad, la extinción de mis problemas, de los caminantes, de los traumas, la sangre y la guerra.
En la mesa de enfrente se había sentado Shawn, estábamos solos él y yo en el pequeño patio interno de la mansión que usaban también como comedor ya que todos no cabíamos en el de dentro, era por la tarde y el frío y el silencio estaban presentes entre nosotros. Me quedé mirándole, estaba como ausente, como si no notara la presencia más que de la suya propia, noté que tenía los ojos cristalinos y solté el humo por la boca sin dejar de mirarle.
Entonces fue cuando lo vi, vi la lágrima que caía por su mejilla, como sus ojos iban cambiando formándose una capa cristalina en ellos, como intentaba pero no conseguía dejar de llorar aunque en silencio. Bajó la mirada hacía la mesa y se secó los ojos con la mano, seguramente la presión, la preocupación, el agobio estaban pasándole factura ahora mismo, a todos nos pasaba, era algo normal, pero aunque sabía que era normal no podía impedir sentir una fuerte punzada de lástima, de dolor, de querer protegerle.
Me metí los dedos en la boca mordiéndome las uñas, y mientras seguía mirándolo el seguía ausente en sus pensamientos, en sus problemas. Sin decir nada más apagué el cigarro en el cenicero que estaba en la esquina de la mesa y soltando el humo del cigarro fui caminando hasta el, poniéndome detrás, abrazándolo y dándole también un peso en el pelo, no ayudaría de nada, pero quería que entendiera que no estaba solo, que me tenía a mi.
- Mónica.- dijo casi en un susurro.- No sabía que estabas aquí.
Sonreí, tal y como me imaginaba había entrado sin mirar en la sala y se había desplomado en el primer asiento que vio. No le dije nada, simplemente me senté a su lado acariciándole el rostro y esbozando una pequeña sonrisa.
- ¿Qué imagen no?.- dijo Shawn, esbozando una pequeña sonrisita al decirlo.
- Tranquilo, tu imagen de hombre perfecto sigue intacta.- respondí llevando mi mano a la suya para cogérsela con fuerza.
Shawn se rió, el sonido de su risa me reconfortaba, me hacía sentir grande, imparable y fuerte, sentía que podía hacer cualquier cosa, que podía conseguir salir de todo esto, que podía ser feliz otra vez. Sonreí y le di dos palmaditas en su mano, levantándome para ponerme en marcha hacía mi habitación.
- Si necesitas cualquier cosa.. o necesitas hablar conmigo sabes dónde estaré.- comencé diciendo, pero cuando fui a girarme sentí que su mano me agarraba del brazo.
Me quedé mirándole, esperando una frase, una palabra o una pregunta, pero Shawn no comentó nada, se quedó mirándome durante unos largos segundos y después se levantó, acercándose a mi y acariciándome la mejilla me miró fijamente a los ojos.
- Lo necesito ahora.