Me quedé mirando la pegatina un buen rato y luego la miré a ella, mi corazón latía más rápido y empezaba a ponerme nervioso, era raro por que nunca me había pasado esto, solamente lo había visto en películas.
Le sonreí felizmente cuando me dijo que era el número uno de su top y le acaricié un momento el brazo, después lo quité rápidamente sin dejar de mirarla mientras levantaba el dedo meñique.
Yo hice lo mismo para sellar la promesa, me encantaba su tacto, dios, que coño pasaba conmigo.
- Lo más seguro que tengo en esta vida es que prometo llevarte a uno, no te preocupes, soy un hombre de palabras.- dije dedicándole una dulce sonrisa.
Justo en ese momento, como no, entro el bigote con piernas, que es así como lo veía yo, un bigote enorme que hablaba y gruñía.
- No me jodas que aún sigues aquí.- dijo Kenny poniéndose la mano en la frente.
- Que va, si acabamos de llegar.- contesté sin mirar a Kenny, no podía despegar la mirada de los ojos de Natasha.
-¿Sabes cuantos cuerpos hay que analizar, Matt?.- preguntó resoplando.
- ciento cuarenta y tres.- respondí aún mirando a Nat.- Me he leído los informes, no te preocupes.
- ¡Me preocupo por que este no es lugar de trabajo!.- gritó.
- Ni el tuyo.- contesté.- por que en vez de joder no te vas a analizar tu también? o es que verme con una mujer tan preciosa te excita? el baño está al fondo a la derecha, o eso dicen siempre.- respondí, por último le miré dedicándole una cabrona sonrisa.
-Tu lo que eres es un hijo de puta.
- Qué manía de meter a las pobres madres siempre en las discusiones.- dije sin importar el insulto que me había dicho y cogiendo una pasta.
Kenny estaba apunto de explotar, se acercó más a nosotros y fue a agarrar a Natasha.
-SACA A LA TÍA ESTA DE AQUÍ.- gritó dirigiéndose a ella.
Me levanté y me puse en medio, alzando la barbilla y mirándole muy serio, le di un empujón alejándolo de ella y luego miré para los lados.
- Que yo sepa no veo ninguna tía.- recalqué.
- ¡ No me jodas!.- dijo preparando el puño para darme en la cara.
Yo le paré el brazo, y mirándole en la cara se lo retorcí haciéndoselo para atrás con mucha facilidad.
- ¡ No me jodas tu Kenny!.- grité por fin, nunca en mi vida lo había echo y me sorprendía. Kenny se quedó mirándome y cuando le solté se fue quejándose de la sala no sin antes mirarme con cara de odio.
Cuando se fue me senté al lado de Natasha y miré las pastas.
- Vaya, no quedan rosas.
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