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Betsy ([info]langdons) wrote,
@ 2012-10-25 18:04:00


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Charlotte Ann Wood & Dominic Shepard & Nikolai Wesker - Mystic Tales




La terraza de la pastelería de la señora Cooper siempre había sido mi lugar favorito para escribir, tomaba un chocolate caliente con pequeñas nubecitas más nata por encima y me limitaba a mirar el paisaje, ya que se situaba cerca del parque del pueblo donde habían plantadas a su alrededor decenas de margaritas, claveles y amapolas, también se podía ver desde la terraza la fuente, la cual los niños usaban para bañarse en días calurosos de verano.

El día de hoy no era para nada veraniego, había una densa capa de niebla y casi se podía ver con dificultad más allá del parque, por suerte no llovía, pero a mi ese tiempo me encantaba, era muy Londres según había estudiado, leído en mis novelas favoritas y visto en las películas antiguas.

Me centré después de darle un sorbo al chocolate y me quedé mirando mi cuaderno en blanco, no se me ocurría nada de lo que escribir y solamente me venía la imagen de Drake a la cabeza, hacía simplemente un día que se había marchado pero cada vez que lo hacía me sentía aún más diminuta, insegura e inestable, los días que estaba el no me daban los ataques, no tenía pesadillas y me sentía protegida, era extraño como una persona podía hacerte sentir tantas cosas, tantos sentimientos, tantos miedos, tanto deseo.. tanto amor.

Suspiré volviendo a mirar hacía la fuente y me pareció ver una sombra humana mirando hacía mi, sentí como el corazón se me paraba y abrí bien los ojos aferrándome al cuaderno, intenté mantener la calma, no salir corriendo, no empezar a gritar, y lo más importante no entrar en un ataque de los míos.

Cerré los ojos y conté hasta diez.

- Hola Charlotte.- dijo una voz inocente por fuera pero tétrica y misteriosa a la misma vez, una voz que parecería la típica de alguien que ocultaría millones de secretos, el secreto del universo mismo, el secreto del fin del mundo.

Abrí los ojos y miré al frente, se trataba del joven de los Shepard, Dominic, con su pelo rubio y sus ojos negros penetrantes y su tímida pero a la vez perturbadora sonrisa.

Era el menor de la familia, se habían mudado aquí hacía cuatro meses con su tía Margaret, sus padres, que se suicidaron cuando Dominic solamente tenía nueve años, lo dejaron al cuidado de ella y su marido Stephen, pero el nunca estaba en casa.

Decían que el niño veía fantasmas, que podía comunicarse con ellos, que sus padres habían muerto por su culpa y por ello era el motivo de burlas de la juventud del pueblo. Sabía perfectamente como debía sentirse, por que yo también seguía siéndolo, durante toda mi vida fui el primer punto de acoso de todos, no tenía amigos ni amigas, nadie quería hablar con la loca de Charlotte y no dejaban a sus hijas hacerlo, a los chicos, bueno.. los chicos se encargaban de hacerlo pero de otra manera, sentía que cada día me ahogaba, quería llorar, quería irme lejos de allí, quería estar bajo tierra, pero eso fue hasta que vino Drake.

Asentí a Dominic y se sentó enfrente mío con una pequeña sonrisa, me inquietaba, era muy bonita, dulce y tímida, pero parecía que no pegaran con sus ojos, que eran todo lo contrario a ese gesto angelical.

- ¿Estás escribiendo?.- preguntó señalándome la libreta.

- No se me ocurre nada.- respondí encogiéndome de hombros.

- Te entiendo, a mi me pasa lo mismo.- sonrió.- Me cuesta escribir cuando tengo montón de cosas en la cabeza, me distraen.

Le miré, nunca antes había hablado con él, poco salía de la casa y tampoco iba al instituto, simplemente lo veía a través de la ventana, aunque todos en el pueblo nos conocíamos, nombres, historia.. por eso no era de extrañar que supiéramos más de lo básico de cada uno.

- ¿Y qué haces entonces?.- pregunté intrigada.

- Dibujo.- respondió, se estaba tocando los nudillos y mientras aún sonreía notaba como sus ojos negros seguían posados en mi.- Dibujo todo lo que me distrae en un papel, hasta quedarme vacío, hasta no dejar ningún pensamiento suelto en mi cabeza.

- Parece que funciona.

Dominic negó con la cabeza con la leve sonrisa aún presente en su rostro, luego miró hacía el parque dejando la mirada fija en la fuente.

- Nunca funciona.- susurró.

Iba a tomar otro sorbo del chocolate hasta que tres chicos se pusieron al lado de nuestra mesa, los reconocí perfectamente, eran mi tortura del día a día.

- Dios los cría y ellos se juntan.- dijo Matt, el hijo del alcalde, el que le dijo a todo el mundo que estaba loca.- ¿Por qué no me extraña ver dos locos raritos juntos?

Me callé, miré hacía Dominic quién estaba aún mirando a la fuente y suspiré, se irían rápido, siempre lo hacían, decían burradas y luego, riéndose se iban del lugar al ver que no les contestaba.

- ¿Estáis juntos?.- siguió insistiendo, fue a comentar algo más pero Dominic pegó un puñetazo en la mesa.

Salté de la sorpresa, por lo general siempre que lo había visto era tan tranquilo que no me esperé para nada que fuera a reaccionar así.

- ¿Y qué si lo estamos? ¿Por qué no se van con las drogas a otro lado y dejan de dar por culo?.- Dijo poniéndose en pie, su gesto, endurecido por la rabia era completamente diferente a como estaba hacía unos minutos, sus ojos si podía ser estaban aún más negros.

Vi como Matt hizo el puño hacía atrás y me tapé los ojos en un acto de cobardía al ver que le iba a dar en medio de la cara, esperé el golpe pero pasaron los segundos y no escuché nada, al sólo escuchar silencio abrí los dedos para mirar con miedo la escena que tenía delante de mi.

Había un joven alto, rubio, con rasgos marcados y ojos verdes mirando con dureza a Matt, tenía la mano parándole la suya y estaba entre Dominic y él. Le soltó la mano se acercó aún más, y mientras jugaba con el cuello de la camisa de Matt y miraba como lo hacía sin dedicarle ni una mirada al hijo del alcalde sonrío, y cuando lo hizo, sentí aún más miedo del que había sentido en mi vida.



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