Educación Física a primera hora. ¿Alguien me podía explicar por qué SIEMPRE ponían educación física a primera?, ¿No se daban cuenta que estábamos con las tostadas en la garganta, las legañas y los looney toones aún resonando en nuestra cabeza?. ¡Cómo se atrevían!.
Estaba junto a Samantha calentando para empezar a dar vueltas al campo de fútbol, oh si, las temidas vueltas de los frikis y los regordetes, yo sería de ellas, pero lo que hacía era pararme cada vez que el profesor no miraba, bueno, en realidad, eso lo hacíamos casi todos, parecía que jugábamos al '123 carabana es'. Muy cómico.
- ¿Sabes quién me pidió salir ayer?.- me preguntó Sam, con pequeña voz pitona.
- ¿Josh?.- respondí, no muy segura de mi respuesta.
- ¡No! ese fue la semana pasada..
Oh.. claro, lo había olvidado, Sam y sus novios que no le duran ni un asalto, ha repetido más de bragas que de chico, mujerzuelas.
- Pues como no sea Ricky el panadero..- empecé a decir.- .. qué por cierto creo que le gustas, te dio un panecillo de más y eso que le estaba mirando con ojitos d-..
- ¡Blair!.- exclamó poniéndose en pie.- No te vayas del tema.. me refería a Duncan.
- ¿El pato?
- ¿Qu... ¡Ese es Donald!.- exclamó dándome un pequeño golpe en el hombro.
- ¿Donald se cambió de nombre?.- pregunté haciéndome la intrigada.
- ¡Oh Blair, es imposible hablar contigo seriamente!.
- No es que sea imposible, es que no le das temas interesantes de los que hablar.- añadió una voz justo detrás de mi, masculina, joven y sensual.
Miré detrás de mi, era Jonathan, estaba en clase de Español conmigo y con Sam, aunque no asistía mucho.. ¿Qué hacía aquí? no tenía esta clase.
Sam se quedó callada, mirándole de mala manera como si no pintara nada en la conversación, yo sin embargo y raro de mi me quedé callada por que estaba embobada mirándole, era una preciosidad, un poco más alto que yo, ojos marrones y pelo negro, tenía rasgos hispanos cuales me gustaban una barbaridad por que siempre me habían atraído los hombres así. Sentí un apretón en la barriga y me preocupé, esperaba que no me diera cagalera delante de John pero pensándolo mejor no era eso, sentía las mariconadas que sentiría Bella en Crepúsculo y aspirando fuerte maldije para mis adentros. Mierda.
- ¿Te encuentras...- empezó preguntando John.
- Sí, estoy aquí deja el GPS.- respondí sin dejarle realizar la pregunta, y esbozando una gran sonrisa me señalé de arriba a abajo.
Sam puso los ojos en blanco y cruzándose de brazos se fue hacía el otro el lado del campo, donde estaba Leonard y el piojoso de Darwin.
- Tienes un humor bastante original Blair.- dijo sonriendo.
- ¡Y mal pagado, con lo que me forraría con las tiras cómicas en los periódicos!.- exclamé soltando una risa burlona.
El chico río y mientras me indicaba que tenía que irse, ya que la zona que señalaba había como tres tíos, amigachos de el suponía esperándole, me guiñó el ojo.
Le sonreí despidiéndome con la mano mientras sentía como millones de mariposas carnívoras me devoraban el estómago, como nunca antes lo había sentido, y me pregunté por qué el, si era la primera vez que oía incluso su voz, no sabía por qué, pero sabía que tenía algo especial, algo que me llamaba, algo que necesitaba.. y era verle otra vez.
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