Nikolai's pov


Me encontraba en casa, con mi mujer Johanna y mis tres hijos, la más pequeña, Lucy, estaba en sus brazos, mientras que Albert de cinco y Anthony de cuatro estaban jugando en el salón. Justo habíamos acabado de comer y Johanna quería dar una vuelta con los niños, cosa que no pude negarle, aunque tampoco quería, se veía tan preciosa que era algo imposible.
Salimos solo con Lucy en brazos, nuestra criada se había quedado con Anthony y Albert que pusieron mala cara cuando se lo dijimos, de todas maneras nos apetecía dar una vuelta más tranquilos.
Llevábamos cinco años casados y cada día a su lado me parecía mejor que el día anterior, era lo mejor que me había pasado en mi vida, su sonrisa me animaba, me ayudaba en todos los problemas y a su lado todo tenía lógica, toda esta vida tenía una lógica con ella.
Pasamos por el mercado donde cogí una pequeña flor, lo cual sacó en Johanna una gran sonrisa y a Lucy también, se la entregué a la pequeña quien con sus pequeños deditos empezó a estudiarla, y mientras caminamos miré a mi alrededor como la gente caminaba y vivía por los distritos comerciales de Londres.
-
Tiene la misma nariz que tú.- comentó Johanna con su dulce voz.
- Y tu misma sonrisa.- respondí yo esbozando una sonrisa también.
Johanna sonrió más aún, miró a la niña y luego a mi, le respondí con otra de mis sonrisas y caminando llegamos hasta una pequeña plaza que había detrás del mercado, siempre íbamos ahí, todos los días, desde que nos conocíamos y aún lo seguíamos haciendo.
Cogí a la niña en mis brazos y sentí que el brazo de Johanna me agarraba del mío, caminando más tranquilamente de vuelta en casa.
Cuando llegamos los niños nos vinieron corriendo, contando las trampas que había hecho el contrario para ganar al juego, Johanna se hecho a reír, y yo aguantando, puse cara de seriedad mientras escuchaba a los niños, como para que vieran que me preocupaba por lo que decían.
Amaba mi vida, y amaba mi vida con ellos.
