Las duchas de la mansión eran comunes, y cuando decía comunes es que todos los chicos nos bañábamos juntos, un gran paso para un bisexual como yo, por lástima cada uno tenía su huequito, y esa especie de
pared que nos tapaba simplemente estaba por los lados, nos cubría de rodillas a cintura, pero si alguien pasara por detrás nos podía ver en todo nuestro esplendor. En serio que amaba las duchas.
La lástima es que no solíamos coincidir, cada uno se duchaba cuando mejor le iba así que solía hacerlo acompañado de mi amigo Max, pero justamente hoy le pareció más entretenido entrar en debate con un recién llegado llamado Matt.
Me estaba desnudando cuando escuché que alguien entraba, y se ponía en una de las duchas, seguramente no me habría visto ya que siempre me desnudaba en un pequeño hueco, sin saber por qué ya que en bolas me iban a ver igualmente. Para mi sorpresa, cuando me acerqué observé que el que estaba en las duchas era Trey, mi pequeña obsesión de la mansión, me mordí el labio mirándolo fijamente, maldiciendo que el pequeño murito tapara lo más importante y me acerqué a la ducha de al lado. Amaba estas duchas, tenía que repetir, ya que eran tan estrechas que mi brazo se rozaba con el que tenías al lado, en este caso, mi Trey.
Noté como se ponía tenso y tragaba saliva abriendo bien los ojos mientras me miraba, y yo, dedicándole una sensual sonrisa le hice caso omiso mientras abría el agua.
- Vaya.. qué curioso reencuentro.- comentó con voz entrecortada mientras empezaba a enjabonarse.
No dije nada, simplemente me quedé mirándole mientras las gotas caían sobre todo mi cuerpo y cara, le noté nervioso y quitó rápido la vista mientras se enjabonaba más deprisa.
- ¿Te espera alguien?.- pregunté mientras empezaba a enjabonarme yo también.
- N.. S... Si..- respondió sin mirarme.
- ¿Si o no?.- volví a insistir.
- .. Si.- terminó respondiendo.- Grif..Griffin, para cenar juntos.
Volví la vista hacía el frente y seguí enjabonándome en silencio durante unos segundos, noté el peso de su mirada sobre mi y parándome ladeé la cabeza mirándole con una pícara sonrisa seductora.
- ¿Sabes? me cuesta ducharme si noto que me estás mirando tan fijamente, Sheppard.
Trey tragó saliva y volvió la vista hacía sus brazos mientras se aclaraba el jabón.
- Lo siento.- dijo.- no quería ponerte nervioso.
- ¿Lo sientes?.- pregunté.- No me pones nervioso, no nervioso concretamente, Trey.
Observé que Trey pestañeaba varias veces y se aclaraba más rápido, contuve una sonrisa y volví a lo mío yo también. Tenía ganas de decírselo, decirle lo loco que me volvía, las ganas que tenía de besarle, pero sabía que la situación no era correcta y también que no eran mis tácticas, no tan fácil.
Apoyé los brazos en la pared de enfrente y también la cabeza, para que todo el agua me cayera por la espalda, toda esta mierda me tenía molido y sentía todos los músculos matándome de dolor. Escuché un pequeño ruido, como Trey salía de su huequito pero sin su toalla, se la había olvidado, seguramente por los nervios. Corrí detrás de el con ella y poniéndomela delante suyo se la coloqué a la cintura, metiéndole bien la punta de la toalla por dentro para que no se le saliera, y así pudiendo casi palpar la zona privada de Trey.
Me acerqué a su cara, acerqué mi nariz a la suya y le miré fijamente, noté como su pecho subía y bajaba demasiado deprisa y sonreí, parecía tan inocente. Me alejé de su cara cosa que noté que le decepcioné un poco y volví a la ducha.
- Nos vemos después, Trey.
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