
- ¿Pensabas que nunca me iba a enterar, Támara?.- preguntó mi hermana apoyándose en el marco de la puerta de mi habitación, cruzándose de brazos seriamente delante de mi.
Moira se veía bien molesta, su delicada cara se había tensado de una manera que no había visto hacía tiempo, y la verdad es que no sabía por qué, ni a qué venía la pregunta. Fruncí el ceño sin entenderlo. Mi hermana y yo siempre nos contábamos todo, cosa por la que me sorprendió que me preguntara exactamente eso.
- Lo de Colton.- añadió.- Está jugando contigo y tu simplemente eres un juguete a su merced, le hueles el culo.
Oh- No soy su juguete.- hablé por fin.- no soy el juguete de nadie, no entiendo por que dices eso.
Noté como su expresión se relajaba, me miraba con lástima pero al menos no parecía cabreada. ¿Por qué estaría así?. Sabía que Colton no era el mejor hombre del mundo, ni siquiera rozada la palabra, pero dentro de mi sabía o quería creer mejor dicho, que podía sacar su lado bueno, su lado humano, que podía trabajar con él y ayudarle..
¡maldita psicología y su efecto en mi!- Moi.. ¿estás bien?.- pregunté aún esperando la razón por la cual estaba tan.. enojada conmigo.
Moira se mordió el lado inferior, y aún con un gesto triste, preocupado, miró por alrededor mi habitación y después de unos segundos entró tranquilamente, dirigiéndose hacía el portátil que tenía encendido encima del escritorio. Se quedó unos segundos mirando la pantalla y después me miró señalando con la cabeza hacía ella.
- ¿Estás en esta página por alguna razón en particular?.- preguntó.
Mierda.. ¿Qué página estaba viendo antes de que viniera mi hermana?Me asomé lentamente y entonces le vi. Era el facebook de Max Wylkes.
- No, para nada.- respondí arrugando la barbilla.
¿Qué diablos hacía en su facebook?.- ¿vas a responderme, doña misterio?.
Moira cogió una bocanada de aire y se puso a navegar por internet, forzando una pequeña sonrisa.
- Me encontraba en la cafetería que está enfrente de tu universidad cuando escuché una conversación de Colton sobre ti con sus amigos nada agradable.- hizo una pausa.- algo de unas posturas y demás..- alzó la cabeza clickando como loca en el ordenador.
Fruncí el ceño. El bastardo de Colton, seguramente le estaría contando a sus amigos lo que hacíamos en la intimidad, contuve un suspiro, supongo que me lo esperaba pero aún así me sintió como una patada en el estómago.
- No voy a meterme en tu vida personal Tammy.- dijo con una tierna sonrisa en los labios, levantándose por fin de la silla y acercándose a mi.- pero te mereces más que eso.
- Gracias Moi.- susurré. Sabía eso, me lo había demostrado, que el no valía nada y aún yo quería ayudarle y aún así, me lo pagaba de esta manera.
Moira asintió a la vez que apretaba los labios y salió de la habitación, me dirigí hacía el ordenador y vi como seguía en la página de Max. fruncí el ceño y me fije que se había cambiado la foto..
Vaya, ¿tiene el pelo más corto? sacudí la cabeza y me fijé que tenía una notificación, mi corazón me dio un pequeño vuelco cuando leí 'Max Wylkes le ha devuelto le toque'.
- Max está bueno.- dijo Moira asomando su cabeza por la puerta.
- ¡MOIRA!.- grité, lanzándole un cojín que tenía cerca de la mesa y lanzándolo hacía la puerta.
- ¡Fallaste!.- exclamó apareciendo de nuevo.
Me dedicó una tierna sonrisa, una tierna y familiar sonrisa, y yo se la devolví, como siempre lo hacía.
