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Will Herondale ([info]willherondale) wrote in [info]clubpandemonium,
@ 2013-03-18 19:17:00


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PERSONAJES: Will Herondale y Jem Carstairs.
CUÁNDO: Después de que Will estuviese todo un día desaparecido y Jem y Tessa le pidiesen una explicación.
LUGAR: El Instituto, en el cuarto de Jem.

Durante el tiempo que hacía desde que Will conocía a Tessa, ésta había utilizado varios denominantes muy poco agradables para describirle, tanto a él como a su actitud grosera. Aquello nunca le había afectado más de lo normal; después de todo, era él quien fomentaba ese hecho a propósito dado que tenía que seguir con su teatro de mala conducta para que su maldición no afectase a nadie, y por consiguiente, tampoco a ella —la chica a la que amaba. Pero esa noche hubo algo distinto.

Tessa le había dicho que le odiaba.

Tan sólo esas dos palabras consiguieron atravesar su hasta ahora impenetrable muro de indiferencia que se había esforzado en construir durante los últimos cinco años, y fueron suficientes para dejarle sin saber qué contestar frente a la mirada desafiante que le dedicaba Tessa. Resultaba un poco irónico que le hubiese dejado sin palabras a él, que siempre tenía una respuesta para todo. Tras esto, había abandonado el salón donde ambos estuvieron discutiendo acerca de Jem hacía escasos minutos, después de que éste se disculpara un momento para ir a su cuarto. Como se demoraba más de la cuenta, Will quería comprobar que estuviese bien pero sin permitir que Tessa le acompañara cuando ella se ofreció. No le agradaba el hecho de que, en caso de que su parabatai se encontrase mal, ella le viera en aquel estado; no era nada personal, simplemente prefería que el tratamiento de su enfermedad quedase entre ellos dos. Will acostumbraba a ser quien se encargase de Jem cuando estaba en sus peores días, no porque Charlotte se lo ordenase, sino porque quería ser él quien estuviese junto a su amigo en esos delicados momentos, y aunque tal vez aquella noche no fuese uno de ellos, sabía que Jem le agradecería el que pudiera evitar que Tessa le viese de aquella manera. Tal y como imaginó que pasaría al oponerse a su ofrecimiento, aquello había agravado aún más el enfado de la muchacha..

Mientras caminaba por el oscuro pasillo del Instituto tratando de ignorar el nudo que le aprisionaba la garganta, se preguntó si Tessa habría dicho aquello simplemente porque estaba molesta con él o si, por el contrario, era verdad que le odiaba. Will no la habría culpado si eso último fuese cierto; en varias ocasiones se había puesto en la piel de las personas de las que se burlaba, insultaba, y trataba con desprecio, y era cierto que la mayoría de las veces no eran la mitad de crueles con él de lo que Will lo era con ellos. Pero aunque pudiera ponerse en la tesitura de Tessa, eso no quitaba el hecho de que le había lastimado más de lo que pudiese imaginar con aquellas palabras. Se preguntó también si, en caso de fuera cierto, sería capaz de aguantar el verla todos los días en el Instituto siendo consciente de su odio hacia él, sabiendo que la persona que amaba sólo sentía repulsión hacia su persona, y aunque eso fuese lo más sensato y lo que la mantendría a salvo dada su situación, no podía evitar cuestionarse si eso era lo que él realmente deseaba. Sacudió la cabeza como si con aquel gesto todos esos pensamientos fueran a desvanecerse de su mente y se detuvo ante la puerta de la habitación de Jem, llamando tres veces con los nudillos en la madera.

— James, ¿va todo bien? — Su voz sonó clara y firme pese a que el nudo de su garganta aún permanecía ahí, pero al no recibir respuesta alguna por parte de su parabatai toda esa supuesta calma desapareció por completo. Giró el frío pomo de metal y sintió que el alma se le caía a los pies cuando entró y vio a Jem tumbado en el suelo de espaldas a él, hecho un ovillo junto a su cama y tan sólo iluminado por un pequeño halo de luz que provenía de la ventana. Will se arrodilló rápidamente a su lado y le dio la vuelta con cuidado, esperando encontrarse con que tenía los ojos en blanco o un hilillo de sangre saliendo de su boca como otra veces, pero su amigo simplemente tenía los ojos cerrados como si estuviese sumido en un profundo sueño.

Will se habría temido lo peor de no ser porque el pecho de Jem subía y bajaba lentamente pero de manera constante. Le pasó una mano por debajo de la espalda incorporándole levemente contra sí y le apartó los cabellos del rostro, comprobando que la temperatura de su piel era bastante elevada y que estaba sudando.

— Jem... — Tan pronto como mencionó su nombre se dio cuenta de que la voz se le había quebrado ligeramente, y comprendió que era debido al sentimiento de culpa que le oprimía el pecho. Si no hubiese desaparecido del Instituto durante tantas horas haciendo que su amigo se preocupara más de lo que debía, ahora no estaría así. — Jem, por favor, despierta.


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[info]jemcarstairs
2013-03-25 07:27 pm UTC (link)
Jem dejó escapar un suspiro cuando escuchó la respuesta de Will, sabiendo de antemano que no hablarían de ello al día siguiente ni ningún día. Le observó durante unos minutos sin decir nada mientras su amigo esquivaba su mirada. Will tenía razón y lo más sensato ahora era que descansase, de hecho su cuerpo se lo pedía, pero lo que quería realmente en aquel momento era hablar con él. O mejor dicho, que fuera Will quien hablase. ¿Cómo podía pensar que no fuese a preocuparse por él? Era su mejor amigo, su parabatai. Jem le amaba y por aquel motivo se preocupaba por él y por todo lo que le ocurriese. ¿Por qué se empeñaba en no querer verlo?

Esta vez no iba a dejarlo estar, no permitiría que se fuese a la cama con el cargo de conciencia de que había incitado a su malestar esa noche, no quería ser el causante de la preocupación y tormento de su parabatai. Si podía ayudar a aliviar aquella carga que soportaba a diario fuese cual fuese, lo haría sin dudarlo le gustase a Will o no.

– No actúes como si tu bienestar fuese de menor importancia que el mío. – Replicó finalmente con voz firme, inclinando el torso para acercarse más a Will ahora que los mareos ya habían cesado y apoyó ambas manos en el colchón mirándole fijamente. Sin embargo no había reproche en su mirada, sino simple preocupación por el estado de su amigo – Soy consciente de que por alguna razón que sólo tú conoces sientes que no mereces que los demás nos preocupemos por ti, pero no es así. A mí me importa. Tú me importas.

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[info]willherondale
2013-03-27 01:15 pm UTC (link)
Will no pudo disimular la sorpresa y desconcierto ante la respuesta de Jem y se giró hacia él encontrando su mirada, y permaneció observando fijamente a aquellos ojos plateados en silencio. Había esperado que su parabatai siguiese su consejo y descansase, como en otras ocasiones, que cerrase los ojos y se durmiese mientras él hacía guardia en su habitación hasta la mañana siguiente por si necesitaba algo. Pero no, ahí estaba enfrente suyo, con gesto decidido y esperanzado como siempre en hallar algo bueno en él, algo que Will no sabía muy bien qué era, y además le miraba con expresión preocupada, tal y como habían sonado también sus palabras.

«Tú me importas.»

Oh, Jem. Notó una pequeña punzada en el estómago al recordar –tal y como había hecho antes– el daño que estaba haciéndole a su amigo al permitir precisamente eso, importarle. Aquella era otra de las cargas que tenía que soportar a diario, el que Jem fuese su mayor pecado. Se repetía una y otra vez que nadie podía vivir sin nada, que era algo que podía concederse, e incluso que así podría darle una muerte menos dolorosa y agonizante, al fin y al cabo lo de Ella había sido instantáneo, pero el hecho de pensar de aquella manera le hacía sentirse aún más miserable.

— Tal vez no debería importarte. He destruido todo lo que he tocado y no quiero destruirte a ti también. Después de lo de esta noche... — Contuvo un suspiro y apretó los labios apartando la vista, consciente de que Jem le había pillado con la guardia baja y por eso había dicho lo que dijo. Pero era como si las palabras se agolparan en su garganta haciendo que se asfixiara y sintiera la necesidad de sacarlas. — No habría podido soportar que te hubiese pasado algo por mi culpa. Mi vida no tiene sentido sin ti, eres la única cosa buena que me he permitido tener. No hay nada más. No hay nadie más. ¿No lo ves?

Will no supo en qué momento se había puesto en pie pero el caso era que lo estaba, su cuerpo temblaba violentamente y su respiración era irregular. Notó que Jem le miraba confundido y no era para menos, Will difícilmente reaccionaba así y se sintió estúpido al haber dejado que sus sentimientos le traicionasen. ¿Pero qué otra cosa podía hacer? Tampoco estaba diciendo ninguna mentira; la única persona con la que no se comportaba como un idiota –o al menos, no tanto– era Jem, y la otra con la que le gustaría no hacerlo había dejado claro que le odiaba. Su parabatai era todo lo que tenía en el mundo, y el hecho de que fuese a perderle le hacía sentir el mismo vacío y la misma oscuridad que sentía antes de conocerle.

— No existo más allá de esto. — Volvió a hablar nervioso pasándose la mano por la frente mientras caminaba por la habitación, aún con algo de imprudencia en cuanto a medir sus palabras. — No existo más allá de ti, Jem. Estaré solo en todo este desastre que he causado.

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[info]jemcarstairs
2013-03-29 07:32 am UTC (link)
A Jem le sorprendió y lamentó a partes iguales el efecto que sus palabras parecieron tener en Will. No podía hacerse una idea de qué era lo que le estaba atormentando tanto para hacerle reaccionar de aquella manera. ¿Qué podía haberle sucedido que indujese a aquel odio hacia sí mismo dentro de su parabatai? Jem habría dado cualquier cosa por saber la respuesta, si tan sólo así pudiera haber algo de esperanza para ayudarle a solucionarlo. Tampoco podía explicarse por qué Will parecía hacerse responsable de los efectos de su enfermedad. Por qué albergaba aquella culpa por encima del hecho de que no había otro al que culpar más que a un demonio vengativo y a la droga de la que dependía, pero a nada ni nadie más. Tampoco era que estuviese completamente seguro de lo que Will hablaba pero Jem sabía que tenía que hacerle entender, no podía dejarle con aquel castigo impuesto por él mismo con el que cargaba sobre sus hombros.

– Will... – Comenzó a decir, incapaz de esconder la preocupación y lástima en el tono de su voz – Tú nunca podrías destruirme, no harías tal cosa. Puedo afirmar que más bien es al contrario, eres mi hermano de sangre y no me has fallado ni una sola vez. Siempre has estado ahí, en todo momento en el que te he necesitado. – Jem comprobó que había dicho aquello con firmeza, retomando el control en su voz – Nada de esto es tu culpa, sólo es algo que pasará tarde o temprano y que simplemente es... así.

Apretó los labios observando sus movimientos, podía ver claramente la confusión y agitación reflejadas en el rostro de Will mientras caminaba a un lado y a otro de la habitación. Sintió una opresión en el pecho cuando su amigo volvió a hablar, no sólo por el hecho de que no estuviese acostumbrado a escucharle decir aquellas cosas, sino por lo que había dicho en sí. Will odiaba hablar del tema de su muerte y siempre se molestaba cuando él o cualquier persona lo mencionaba, pero ahí estaba ahora, confesándole su temor de lo que fuera a pasarle cuando aquello sucediese. El corazón de Jem latía con velocidad en su pecho y se dio cuenta de que sus manos habían comenzado a temblar, pero trató de sacar fuerzas para seguir hablando.

– No digas eso. Por favor, Will. No puedo soportar el pensar que tú... – Jem sintió que las palabras se le atascaban en su garganta e hizo una pausa para respirar hondo. Era consciente de que en ese momento era como si estuviera caminando sobre una fina capa de hielo, pero llegados a este punto no había marcha atrás – El pensar en lo que pueda ocurrirte cuando yo ya no esté aquí, cuando me haya ido. Ha sido mi gran miedo desde que me pediste ser tu parabatai. No quiero que veas mi muerte como la tuya.

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[info]willherondale
2013-03-29 01:01 pm UTC (link)
— ¿Temes por mí pero yo no puedo sentirme desconcertado por la manera en que tú aceptas tu muerte? ¿Por qué debería estar en paz con tu tranquilidad ante lo inevitable?

Will se había detenido justo al lado de la cabecera de la cama y miraba a Jem fijamente. Sus manos se habían cerrado en forma de puño, su respiración era aún agitada y el pecho le dolía por haber sentido tantas emociones juntas en tan poco tiempo. Las preguntas que acababan de salir de su boca le tomaron por sorpresa incluso a él, y achacó a la falta de horas de sueño el estarse comportando de aquella manera, dejando que sus temores e inseguridades saliesen a la luz haciéndole sentir completamente vulnerable. Se giró bruscamente dándole la espalda a Jem, incapaz de aguantar que le mirase de aquella manera; entre más le aseguraba que él no tenía la culpa de nada, más responsable le hacía sentirse. Obviamente, Jem no lo entendía, y de momento Will no iba a explicárselo. Era cierto que él siempre había hecho todo lo posible para no fallarle y por estar ahí cuando pudiera necesitarle, ya fuese bueno o malo, pero era su deber como parabatai, su manera de devolverle el favor por mantenerle vivo aunque Jem no fuese consciente de ello. De que su bondad desinteresada hacia él, su fe en que existía algo bueno y que valía la pena dentro suyo, y su amistad incondicional, le habían salvado durante los últimos cinco años. Igualmente, eso no excusaba la manera en que Will se aprovechaba de esa bondad en su amigo.

— Lo único que he hecho ha sido acortar tu tiempo al ser egoísta y codicioso con respecto a tu confianza. Me he aprovechado y sigo aprovechándome de ti. ¿Por qué lo permites? — Su voz se quebró al formular esa última pregunta y se dejó caer sentándose en el suelo, apoyando la espalda en el lateral del colchón. Se sentía exhausto, tanto física como emocionalmente, y ahora recordaba por qué no podía dejar que nadie atravesase su muro de indeferencia y frialdad; porque no era capaz de dominar sus sentimientos una vez los dejaba salir. Las palabras escapaban de sus labios sin control alguno, como deseosas de ser liberadas, pero a Will le daba la impresión de que sonaba como un crío asustado, y tal en el fondo lo fuese, pero sabía que no debía demostrarlo, ni siquiera con Jem. Suspiró para sus adentros y cerró los ojos abatido, apoyando el codo en su rodilla y masajeando su frente. — ¿Qué he hecho para merecer tu perdón, tu compasión, tu amistad, James Carstairs?

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[info]jemcarstairs
2013-03-29 06:39 pm UTC (link)
Jem tenía muchas ganas de sacudir a Will tan sólo para tratar de hacerle comprender, pero no lo hizo. En vez de eso se limitó a observar como la frustración de su amigo iba en aumento, sintiéndose aún más impotente de lo que ya lo hacía por estar confinado a una cama de enfermo.

– ¿Qué es lo que querrías que hiciera entonces? – Preguntó firmemente – ¿Preferirías que me enfrentara a lo inevitable gritando y suplicando en vano por que no fuera así? ¿Como si eso fuera a cambiar lo que está por venir?

Frunció el ceño y le mantuvo la mirada a Will hasta que éste le dio la espalda, y luego bajó la vista a las sábanas intentando normalizar su respiración. Jem comenzaba a preguntarse si Will pensaba que era incapaz de sentir esas cosas oscuras, que su aparente tranquilidad no le dejaba ver la cruda realidad, y si era así, estaba totalmente equivocado. Jem simplemente había aprendido a lidiar con esos pensamientos en los últimos años, debido a que la otra opción habría sido sumirse en la miseria y desperdiciar el tiempo que le quedaba. Si se permitía el lujo de hundirse en la desesperación, sabía que después no habría forma de alzarse de nuevo por encima de ella, y si no fuese por haberse forzado a aceptarlo, entonces sólo habría añadido tormento emocional al físico. No quería morir, por supuesto que no, tan sólo era que había llegado a un acuerdo con el hecho de que lo haría. No había sido nada fácil y no esperaba que su amigo lo asimilara de la misma manera.

Cuando Will apoyó la espalda contra el colchón, Jem se inclinó para poner su mano suavemente sobre el hombro de su amigo en un gesto tranquilizador. Se sentía cansado, no solo físicamente sino también emocionalmente, y sabía que Will se encontraba igual. Permaneció así en silencio durante un largo rato, cavilando la última pregunta que le había hecho su amigo, y finalmente apretó los labios ladeando la cabeza para mirarle con gesto tranquilo.

– Lo permito, signifique lo que signifique eso, porque eres y siempre serás mi amigo más preciado, William. Mi hermano. Mi parabatai. – Esbozó una pequeña sonrisa sin apartar la mirada de él y apretó ligeramente su hombro en un gesto cariñoso – No es una cuestión de merecerlo o permitirlo, de deudas saldadas o errores cometidos. Es porque te amo como amo a mi propia alma. ¿Qué otras razones se necesitan más allá de eso?

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[info]willherondale
2013-03-31 07:17 am UTC (link)
Apretó los labios al ser consciente de que tal vez no había usado las palabras correctas al referirse al miedo que sentía por perder a Jem. Por supuesto que prefería que su amigo se sintiera en paz ante la idea de lo que estaba por venir, en lugar de temer a diario a que llegara el momento, pero a él personalmente le costaba muchísimo asumir ese destino. Will sabía que iba a sobrevivir a su parabatai, por mucho que le pesase, pero nunca lo había procesado correctamente y pese a que su lucha contra la aceptación de ese hecho tal vez resultase infantil, no podía evitar sentirse así. Por su parte Jem había hecho las paces con respecto a su muerte, y mientras Will sólo podía limitarse a respetarlo, el haber querido evitar la conversación sobre su salud a toda costa, había hecho que las veces en las que estaba en su peor momento fuesen aún más aterradoras para él. Eran demasiado reales, demasiado estrechas, demasiado cercanas como para no ponerse nervioso. Esa misma noche había experimentado aquel sentimiento y por ello había reaccionado como lo hizo, bajando la guardia, viniéndose abajo, mostrando su temor.

El hecho de sentir el tacto de Jem en su hombro le alivió más de lo que creía, y con ello, la frustración y desesperación de Will se fueron disipando. En momentos como este siempre sacaba fuerzas de Jem y no sabía cómo iba a ser capaz de hacerlo solo, no se imaginaba sin su apoyo, no quería imaginarlo. Tras escuchar hablar a su amigo se dio cuenta una vez más que su perdón le otorgaba consuelo y a la vez culpa. Will había sido aceptado a ojos de su parabatai con todos sus defectos y errores, pero la repulsión hacia sí mismo nunca desaparecería. Era precisamente su amor incondicional hacia Jem lo que no le permitía estar libre de responsabilidad; nunca sabría si la maldición con la que cargaba estuvo involucrada en el acortamiento de su vida y por esa razón nunca se encontraría en paz, ni ahora ni en el día en que su amigo se marchase. Se había permitido correr ese riesgo sin informar a Jem y se preguntaba si éste habría seguido pensando igual si fuera consciente de lo que implicaba preocuparse por él. Como un acto reflejo a aquel pensamiento, una vocecilla dentro suyo le dio la respuesta que Will, en el fondo, también conocía: Jem nunca le habría dado la espalda. El lazo que les unía a ambos era demasiado fuerte como para ignorar lo que le sucediese al otro, y se amaban tanto que cualquiera de los dos se habría dejado arrastrar derecho al infierno si el otro se lo pidiese.

Puso la mano sobre la de Jem apretándola con fuerza y apoyó la mejilla en ella. Una vez más notó como el cansancio estaba haciendo mella en él y cerró los ojos, respirando hondo antes de hablar finalmente.

— No estoy preparado... — Admitió tristemente. — Nunca estaré preparado para estar sin ti, Jem.

Aquello fue totalmente honesto, continuando con aquel estado de vulnerabilidad que no era para nada característico suyo. Will nunca quiso ser débil; debía mostrarse fuerte, frío, imperturbable, no alguien fácil de destruir o de venirse abajo por nada ni nadie. Pero había permitido que Jem se entrelazara con su vida y no había nada que pudiera hacer para separarle. Aunque no era que él quisiese aquello, de todos modos.

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[info]jemcarstairs
2013-04-02 12:10 pm UTC (link)
Jem se sintió aliviado cuando vio que Will parecía comenzar a relajarse finalmente. Apretó de nuevo su hombro cariñosamente cuando este puso la mano sobre la suya y asintió despacio para sí mismo tras sus palabras, con gesto pensativo.

– A veces me pregunto si alguien puede estar realmente preparado para eso. – Respondió con suavidad a la confesión de su amigo, desviando la mirada – Personalmente, la mayoría de días siento como que lo estoy, que tengo la fuerza necesaria para recibir lo que esté por venir, pero hay otros momentos donde sólo siento pánico y temor, y ya no estoy tan seguro...

Se le escapó un tembloroso suspiro y apretó la mano de Will con fuerza, como aferrándose a él para no caer en aquel rincón oscuro de su mente, para no tener esos pensamientos en aquel instante. Tal vez habría lidiado mejor que su amigo frente al hecho de su mortalidad, pero eso no le hacía inmune a tener miedo. Volvió a recostarse en la almohada sin soltar la mano de Will y ladeó la cabeza para observarle nuevamente. La manera en la que la situación había derivado esa noche le había sorprendido bastante, el haber conversado de aquellos temas tabú había sido extraño y a la vez sentaba muy bien. Aunque era evidente que aún había muchas cosas que quedaron sin decirse no quiso presionar más a Will, consciente de que el motivo por el que por fin hubiera hablado de todas esas cosas se atribuía a la ansiedad que sentía con respecto al estado de su enfermedad. Jem comprendía que al ser su parabatai, Will había sido puesto en una posición increíblemente difícil. Era él quien tenía que presenciar la peor cara de su enfermedad, el que tenía que cargar con él cuando las fuerzas le fallaban tras una dura batalla, quien iba a los callejones más oscuros de Whitechapel a por su medicina, quien le cuidaba cuando las cosas se tornaban, cuando el dolor era tan inmenso que gritaba y gritaba hasta perder el conocimiento, y Will siempre hacía todo eso sin la ayuda o el apoyo de los demás.

Apretó los labios con tristeza y observó el rostro cansado de su parabatai, inmerso en sus pensamientos y a la vez indefenso, tal y como se había mostrado aquella noche, una faceta de la que nunca antes había sido testigo. Will había hecho tanto por él y Jem sentía que aún no le había correspondido como se merecía, que no le había ayudado completamente a lidiar con lo que quisiera que le atormentaba, sino que además estaba añadiendo más peso a esa carga.

– Lo siento, Will, por lo que todo esto conlleva y por haber hecho que soportes este peso conmigo. – Suspiró para sus adentros, nunca antes le había confesado algo así pero no se atrevía a parar ahora. ¿Y si nunca tenía una oportunidad como aquella para decírselo? – No había sido completamente consciente de ello hasta hoy, lamento haberte causado tanto dolor.

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